La isla está unida a tierra firme por un viaducto de tres kilómetros, con acceso gratuito. En los criaderos de ostras que hay a sus pies se cultivan las célebres ostras de «Marennes-Oléron». Barcos de vivos colores van y vienen cargados de ostras en una especie de ballet al ritmo del oleaje.
A continuación se suceden magníficas playas de arena fina, ideales para los niños, los deportes y los juegos náuticos; están bordeadas por grandes bosques de pinos marítimos o de encinas.
La isla está rodeada de dunas tapizadas de siemprevivas, carrizo, y de clavelinas malva. Gracias a lo benigno de su clima, la mimosa florece aquí de enero a marzo.
Por carretera: la isla está unida a tierra firme por un viaducto de acceso gratuito de tres kilómetros de longitud; partiendo de las estaciones de ferrocarril de la SNCF, existen estas conexiones por autocar con la isla:
Enlace con el Castillo de Olerón
Enlace con la mayoría de los municipios de la isla
Enlace con los grandes municipios de la isla
La estación de autobuses del municipio de entrada en la isla, así como el Castillo de Olerón, sirven de intercambiadores de todas estas procedencias.
Visita en el trenecillo, guiada y comentada.
Museo del arte y de las tradiciones populares que presenta un interior rural del siglo xix, los antiguos oficios y la historia local; una sala está dedicada a Pierre Loti.
Presentación de cofias (quich’notte, cofia relativamente grande de protección contra el sol que llevaban las esparcidoras de heno y que cubre hasta la nuca), de trajes tradicionales de la isla y del hábitat tradicional de Oléron (bodegas, forjas, graneros, etc.)